Ayahuasca

Ayahuasca es un brebaje psicotrópico de acción serotoninérgica cuyo uso principal es el medicinal en las culturas tradicionales. Esta es la razón por la que en la cultura occidental se considera que la ayahuasca tiene propiedades medicinales, incluso si se  utiliza fuera de su contexto tradicional. ¿Pero cuáles son las evidencias de su eficacia  como herramienta terapéutica? ¿es la ayahuasca segura? ¿y cuáles son sus  ecanismos de acción?

Evidencia de su Eficacia del Ayahuasca:

La ayahuasca es un brebaje psicotrópico de acción serotoninérgica cuyo uso principal es el medicinal en las culturas tradicionales. Esta es la razón por la que en la cultura occidental se considera que la ayahuasca tiene propiedades medicinales, incluso si se utiliza fuera de su contexto tradicional. Sin embargo, la evidencia clínica de su eficacia para tratar enfermedades médicas o psicológicas es escaso. No hay ensayos clínicos en los que su eficacia haya sido evaluada y solo hay un estudio de seguimiento con pacientes (1). Las evidencias que existen hasta ahora son anecdóticas y basadas en pocos sujetos.

El trabajo clásico de Grob y cols. (2), en el que fueron entrevistados un grupo de 15 usuarios habituales de ayahuasca,  miembros de la iglesia brasileña Uniao do Vegetal, se encontró que 11 de los 15 participantes tenían una historia de  abuso de alcohol entre moderado y severo; 5 personas reportaron episodios de comportamiento violento asociado al  consumo y un diagnóstico de abuso de alcohol antes de la participación en el UDV; 4 sujetos también declararon ser  anteriormente consumidores de drogas, incluyendo cocaína y anfetaminas; 8 de los 11 sujetos que tuvieron una  historia de consumo de alcohol y drogas habían sido adictos a la nicotina hasta su primera sesión con ayahuasca; 2  sujetos sufrían desórdenes de depresión mayor y 3 de desorden de ansiedad y fobias. Los autores de este trabajo  encontraron que, en el momento de la evaluación, ninguno de los integrantes del UDV terminaron con un diagnóstico  psiquiátrico utilizando los criterios del CIDI. Según los autores, todos los problemas se resolvieron gracias al uso ritual  regular de ayahuasca.

Otro estudio reciente (3) en el que fueron evaluados 32 usuarios habituales de ayahuasca, que pertenecían a la iglesia  del Santo Daime en Oregón, (EEUU), también se encontraron que, mientras la mayor parte había mostrado algún  desorden psiquiátrico pasado o alguna adicción o abuso de alcohol, en el momento de la evaluación sólo dos de ellos informaron un desorden psiquiátrico activo. De nuevo, se considera a la participación en los rituales de ayahuasca como la responsable de los beneficios reportados.

El único estudio (4) diseñado específicamente para valorar la eficacia clínica de la ayahuasca en problemas médicos  es un estudio exploratorio que implicó a 3 participantes femeninos con un diagnóstico clínico de desorden depresivo  recurrente y episodios de depresión de medio a severo sin síntomas psicóticos. Los sujetos recibieron una dosis oral  de 3ml/kg de ayahuasca. Después de una única dosis, los síntomas de depresión disminuyeron significativamente  entre los 40 minutos después de la toma hasta el día 14, cuando los síntomas volvieron a los niveles de referencia.

La ayahuasca tiene también la reputación de ser eficaz en el tratamiento de desórdenes de adicción pero de nuevo, a  pesar de la evidencia puntual citada arriba, no hay estudios clínicos que sostengan esta declaración. Aunque hay  algunas clínicas en el mundo donde se proporcionan tratamientos con ayahuasca para tratar problemas de  dependencia, no hay datos publicados hasta ahora con respecto a la eficacia en este sentido. La creciente cantidad de relatos personales sobre el papel de la ayahuasca en prácticas terapéuticas y de crecimiento

personal enfatizan la necesidad de estudios clínicos completos.

Mecanismos de Acción del Ayahuasca:

La ayahuasca es un brebaje psicotrópico con acción serotoninérgica. Las fuentes botánicas más comunes de la ayahuasca son la Banisteriopsis caapi y la Psychotria viridis. La B. caapi contiene beta-carbolinas con acción IMAO  (Inhibidores de la Monoamino Oxidasa), principalmente harmina, harmalina, y tetrahydroharmina (THH); mientras que  la P. viridis contiene el agonista serotoninérgico N,N-Dimetiltriptamina (DMT). La DMT no es activa oralmente porque se  destruye por la acción de las enzimas de MAO en el tracto gastrointestinal, pero la combinación con alcaloides IMAO  presentes en la B. caapi bloquea su descomposicion metabólica y lo vuelve oralmente activo (5) Generalmente se acepta que el principal mecanismo neurobiológico de la acción de los alucinógenos es el de actuar como agonista de los receptores 5-HT-2A, ubicados en las neuronas glutamatérgicas piramidales de la capa V de la corteza prefrontal. Cuando los receptores 5-HT-2A se activan, se produce una liberación del neurotransmisor excitador  glutamato iniciando la respuesta neuronal a lo largo de la corteza frontal (6). Un estudio de EEG en humanos ha demostrado las propiedades de estimulación cognitiva de la ayahuasca y ha mostrado un aumento en el poder relativo  de la banda beta del EEG (7), un efecto inducido por ayahuasca pero no por la D-anfetamina.

En un estudio reciente que utiliza la técnica de neuroimagen SPECT, en el que la ayahuasca fue administrada a  voluntarios sanos (8), la activación se produjo en las regiones frontales, específicamente en el frontal medio y la  corteza circundante anterior. Dichas áreas están implicadas en la conciencia somática así como en el estado subjetivo  de sentimientos y la activación emocional. Las áreas del parahipocampo, también involucradas en el procesamiento  de la activación y memoria emocionales, fueron igualmente activadas. Este mecanismo de acción neurobiológica  puede implicar que la ayahuasca permita al sujeto “viajar” a través de experiencias pasadas personales siendo  consciente de emociones, pensamientos y memorias a las que es generalmente difícil acceder en el estado ordinario.

Las áreas frontales también están implicadas en el comportamiento anticipador o de planificación y en el razonamiento abstracto, así que la activación de esas áreas puede ser la base para explicar las complejas y significativas experiencias cognitivas que ocurren bajo los efectos de la ayahuasca. Otro estudio reciente de neuroimagen (9) ha  confirmado los resultados y también ha mostrado que imaginar una imagen bajo los efectos de la ayahuasca activa las  mismas áreas visuales que se activan cuando uno está mirando la imagen real.

Seguridad del Ayahuasca:

Aunque en los estudios clínicos no se han descrito eventos graves o psicológicamente adversos tras la administración aguda, hay que hacer una llamada con respecto a la seguridad de la ayahuasca. Los estudios fueron realizados  principalmente en jóvenes voluntarios sanos con experiencia previa en el uso de drogas psicodélicas, así que las  conclusiones no pueden ser extrapoladas a individuos que nunca han usado ayahuasca previamente. Aunque en los  estudios clínicos sólo se ha informado de un sujeto que sufrió un episodio de desorientación (12), un informe de caso  anecdótico describe a un paciente que presentó una reacción psicótica después de la ingesta aguda de ayahuasca  que necesitó medicación antipsicótica hasta la remisión del episodio (13). Otros pocos casos de reacciones psiquiátricas adversas, que incluyen desórdenes psicóticos, han sido mencionados tras la ingesta de ayahuasca (14).

Aunque la frecuencia de esas reacciones psiquiátricas adversas es estadísticamente anecdótica, y que el margen psicológico de seguridad de la ayahuasca es bastante aceptable (15) (16), es necesario tenerlas en cuenta para conseguir una imagen completa de los posibles riesgos psiquiátricos negativos derivados del uso de la ayahuasca.

Por otro lado, otros estudios han informado de reducciones significativas de problemas psiquiátricos secundarios y cambios positivos en la conducta en los cuatro días siguientes a la primera experiencia con ayahuasca (17). Otro estudio halló una reducción en los niveles de pánico y desesperanza una hora después de ingerir ayahuasca, en comparación con los valores iniciales (18). Finalmente, otro estudio encontró mejoras en varias medidas psicológicas tras el seguimiento de seis meses después de la primera experiencia con ayahuasca, además de una correlación positiva entre los cambios psicológicos y la frecuencia de uso de la ayahuasca, y una correlación negativa con el período de abstinencia (19).

Hay algunas investigaciones que se han centrado en las posibles secuelas psiquiátricas y cognitivas a largo plazo de la ayahuasca en usuarios adultos (2) (3) y en población adolescente (20) (21). En ninguno de ellos se encontraron modificaciones psicopatológicas ni deficiencias neurocognitivas. Sin embargo, se ha de señalar que la selección de los participantes estudiados puede haber estado sesgada ya que los sujetos que se incluyeron en los estudios son aquellos que no experimentaron ninguna consecuencia neuropsiquiátrica negativa derivada del uso sostenido de ayahuasca. Los sujetos que experimentan consecuencias adversas abandonan el uso de ayahuasca y por lo tanto no son accesibles como participantes. En realidad, sería necesario incluir en futuros estudios a personas que utilizaron ayahuasca regularmente en el pasado pero decidieron abandonar su uso.

Por último, un estudio reciente se llevó a cabo en dos muestras diferentes; en la comparación de 112 usuarios de largo plazo de ayahuasca con 115 controles después de un año de seguimiento se encontró que los usuarios de ayahuasca abusan menos de las drogas y el alcohol que el grupo de control, y concluyeron que “el uso ritual de ayahuasca […] no parece estar asociado a los problemas psicosociales que otras drogas típicamente causan” (22). Una publicación reciente en la que se evaluó la misma muestra, ha demostrado que el uso a largo plazo de ayahuasca no es dañino para las funciones neuropsicológicas y no causa alteraciones psicopatológicas ni de personalidad. Sin embargo, estos

resultados deben interpretarse con cautela, ya que no pueden ser extrapolados a personas que comenzaron su consumo de ayahuasca, pero que han detenido su uso debido a potenciales reacciones adversas. El asunto más importante de la publicación es que, a parte de la difícil extrapolación en términos de psicopatología, el hecho de que el uso a largo plazo de ayahuasca no muestre daño neuropsicológico puede indicar que la ayahuasca no es neurotóxica (23).