Kanas en Cusco – Peru Inca Trail

Kanas en Cusco – Peru Inca Trail: En Kanas, áspera y agreste provincia del Cusco, el carnaval, esa fiesta euro­pea que nació entre faunos en los bosques del dios Pan, toma un tinte típico y se convierte en una fiesta serrana. La mascarada se hace viril con la aguerrida presencia del ch’uku, hosco y huraño morador del risco. Nada más salvaje ni mis bravio que la danza nupcial de las alpacas parodiada por el hombre a 3,600 metros de altura, en punas quebradas por el fragor de la lluvia y el trueno.

Los ch’ukus, jinetes de briosos caballos desde que nacen, habitantes de las pampas de ichu, asombran con la rudeza de sus galas campesinas. Amarran a su cintura un faldellín de lanas que pesa por lo menos quince o veinte kilos y se ponen las famosas q’arawatanas o botas de cuero de res que ascienden desde el pie forrado de cuero hasta las ingles y sobre la cadera. Su montera tiene la forma de un casco guerrero que se adorna con cintas y borlas multicolores para las fiestas en kanas.

Sus manos tradicionalmente connaturalizadas con las herramientas de labranza, pulsan largos canutos de hipa atrincados con tiras de cuero, llamados pinkuyllus, en cuya monótona melodía se encuentra la clave de los más bizarros guerreadores de la sierra, los kanas. Para soplar estas cañas hay que tener pulmones poderosos y un aliento de puma. Las mujeres, flores de sierra, lucen para el carnaval policromas polle­ras que giran en el curso del wayno como ruecas y se abren en gigantescas corolas sobre la fresca esmeralda del k’achu andino. Un banderín terciado a la cintura indica su soltería, mientras las guirnaldas de pachakururus ponen una nota de coquetería en sus monteras “Kanas en Cusco – Peru Inca Trail”.

Durante la fiesta que se prolonga por toda una semana, las cholas en franco desafío sexual y de resistencia física tratan de vencer a los hombres en la danza. Sus veinte polleras castigan sus pantorrillas y mientras giran sobre el eje macizo de sus piernas divulgan a los cuatro vientos, en coplillas incoherentes e improvisadas sus secretos de amor, sus anhelos y fracasos sentimentales. Cuando bailan en pareja hay un momento que se llama el sillanakuy. El ch’uku cogiendo con ambas manos el pinkuyllu lo pasa por encima de la cabeza de la mujer y estrecha con él su cintura, bailando en un semiforcejeo. Hasta que, en medio de la danza, con un movimien rápido lo baja hacia las piernas y le hace perder el equilibrio. Pero a ve no ocurre así. La mujer soporta a pie firme el forcejeo y logra más bi derribarle, lo que es una vergüenza para cualquier hombre porque entonces ella mandará sobre él si deciden unir sus vidas “Peru Inca Trail”.

Otras, avanzada la noche, montarán de improviso en acto audaz 1 enanos y musculosos caballejos kanefios para internarse pampa adenten tanto que algún indio ebrio, jinete también de otro corcel, emprenda la persecución que debe concluir allende los pajonales entre susurros! juramentos qechwas. El ángulo puro de este romance primitivo con aroma a sangre1′ cañazo está en las parejas de adolescentes que acuden a la roca de Tt Qaqa, que según la leyenda es el primer toro español que bebió ag indias quedando petrificado en castigo en el pueblo de kanas del cusco.

Desde la roca los enamorados confían al río sus amores y sólo; tienen la certeza de que serán felices, porque el agua es símbolo de la v: y de lo eterno. Las palabras del hombre son definitivas y bellas: “Sólo vez los pejes de oro y plata del río de Toroqaqa besan los cascos del caF del ch’uku, sólo una vez canta el pájaro su canción en la misma rama. S pudieras hacer que las aguas retrocedieran y que los mismos pejes de y plata volvieran a besar los cascos del caballo del ch’uku y que el mis pájaro volviera a cantar la misma canción en la misma rama, pod entonces recobrar tu libertad. Siendo así, ¿quieres venir conmigo?”, y siempre dice que sí.

Otras parejas se unen en sirvinakuy con autorización de sus pad La ceremonia de unión es poética. Los novios vestidos de fiesta sube una barquita de totora y se despiden de la soltería internándose en la h mosa laguna de Languilayo. Al tocar la otra orilla, después de entregar sueños al agua, comienzan una nueva etapa de su vida. El carnaval kaneño no se reduce a manifestaciones de amor. Esta bién una fiesta de honda raigambre agraria, telúrica, en la que se realiza ofrenda a la tierra, Mamapacha, con el nombre de ch’allakuy y la mano del ganado o señalakuy.

Es el momento en que el yachayniyuq o brujo de la comarca en la protección de los aukis o manes tutelares, asperjando hacia los cua costados de la región con chicha de maíz. En el hayway la madre tierra recibirá en pago, entre otras cosas, qori t’anta, pan de oro y el golpe t’anta, pan de plata, el uywa chiwchií los k’intus, grupitos de tres hojas de coca con los bordes completos. Agorero, el yachayniyuq leerá el porvenir de su pueblo en los gran de choclo, en el sabor de la coca y en el crepitar del fuego que habla con la voz de las montañas del camino inca a machu picchu,  valle sagrado de los incas, inka jungle trek a machu picchu.

El simulacro del casamiento de las ovejas, que son adornadas c; flores y cintas, es otra de las ceremonias típicas del carnaval kane’ Previamente se quema en el aprisco incienso, anís, oro, pimienta, pan,” azúcar. Luego se hace que el mejor borrego y la mejor maltona, ambos blanquísimos vellones, mastiquen la coca y tomen la chicha o vino ddb echados sobre un poncho nuevo y vistoso.

Un poco después, marcado el ganado, la fiesta cobra vigor y se d borda por los campos. Las wifalas se desbordan al son de los pinkuvll y las cholas hacen ondear las banderas y su solterío. Li viento hincha I polleras en campanas multicolores y la chicha corre levantando polvo de pasión.

El indio generalmente hosco y triste expande así su espíritu una. al año. Luego tornará a la choza esfuminada en la bruma, al imperio si lante de la paja brava, a la soledad donde se fusiona el cielo con la rierr. a su latente esperanza. Ya llegará el día se dice, en que una reencarnad del kuraka deTungasuka, primer clarín de la libertad americana, calci como un San Gabriel indio las pampas puñeras con una imprecad libertaria.