San Pedro de Kacha – Cusco Magico – Peru Camino Inca

San Pedro de Kacha – Cusco Magico – Peru Camino Inca: Una trinchera de cráteres, clavados en el paisaje gris de San Pedro de Kach como hongos de humo petrificado, protege el templo de Wiraqocha en Cusco. Sus guardianes son los “hombres de lava” de Raqchi. Una extraña aldea de alfareros cuyo ciclo vital se apaga y enciende entre las cenizas de volcán Kinsach’ata.

Hace muchísimos años una lluvia de fuego castigó el orgullo de los kanas del Cusco, sus antiguos pobladores. El rebelde pueblo había apedreado ai Wiraqocha cuando bajó a la tierra para hablar a sus hijos y el dios decret su muerte por el Riego. La planicie quemada por la ira del “Creador de. Universo” abarca un cuarto de legua. En este hermoso lugar, a cincuenta kilómetros del Cusco, los señore del Tawantinsuyu construyeron la más audaz de sus obras de ingenierías’ Uri templo de veintidós columnas, veintiséis ventanas y dos pisos colgan tes, que se erigió en homenaje al dios blanco que salvó de la destrucción a la ciudad puma del Cusco magico – Peru Camino Inca.

Los cronistas dicen que este “Partenón Inka” fue una copia de templo abierto que vio en sueños el príncipe Inka Ripaq, en Ch’itapampa» cuando el dios le anunció la rebelión de los chankas. Su ayuda permitió’ a los qechwas subyugar a las indómitas provincias del Chinchaysuyu. En Yawarpampa según la leyenda, hasta las piedras se convirtieron en guerreros, los purun awka, multiplicando las huestes imperiales. La técnica y el ingenio de los incas transformó el desierto de lava en, un oasis alrededor del templo, cuya esbelta arquitectura se reflejaba en una laguna artificial que aún existe. Sus aguas que afloran de manantes ocultos, han saciado la sed de la aldea de Raqchi durante siglos en el cusco magico del peru camino inca.

Doscientas qolqas o graneros, que hoy parecen hormigueros de i gigantescos vientres vacíos, suministraban las vituallas necesarias. Había, dos barrios con una calleja de altos muros y cuarentaidós aposentos des­tinados a los sacerdotes y a las vírgenes del sol. Y la ceniza reverdeció en, maravillosos jardines por obra de una red complicada de canales. Raqchi, Kacha o Kachi, la ciudadela del volcán de los trillizos fue desde entonces tambo real con los privilegios de su especial categoría. Una graciosa columna circular, sus pedestales y un poderoso muro, que han desafiado la furia de las tempestades, son los vestigios que quedan del antiguo templo. La obra fue colosal por sus dimensiones, el uso de las; columnas y su altura. “Tenía noventaidós metros de largo, veintiocho d ancho y quince de altura, siendo más grande que cualquiera de los tem­plos coloniales cusqueños”, indica Manuel Chave/ Bailón.

El muro central dividido en varios segmentos, colocados a un trecho de dos metros cada uno, oficiaba de viga, formando varios callejones. El- templo tenía cuatro puertas que se abrían a los cuatro puntos del cielo. Pero sólo se usaba la que miraba a oriente. Allí comenzaba un corredor ancho que seguía en zig zag, pasando una y otra vez por los callejones del muro, hasta llegar al fondo donde había una escalera para subir al segundo piso. Piedra negra volcánica herniosamente labrada, formaba la primer’5 parte del muro hasta tres metros de altura. El resto era de adobe. Per el barro tenía una mezcla de cantos rodados, paja y pelambre de gra ‘ consistencia. Los dinteles eran de saúco y qarqa, espinos. Las ventan trapezoidales tenían a cada lado figuras escalonadas. “Peru Camino Inca”

Primorosamente pulida, la columna de “estilo dórico’’ tiene la forma de un cono truncado. “Hasta hace poco, indica Manuel Chave/ Bailón, se le atribuyó un significado fálico”. El hallazgo de las huellas de las de columnas, a uno y otro lado del muro, ha permitido descubrir su uso. Lo españoles las derribaron buscando ocultos tesoros. “El segundo piso, dice el Inka Garcilaso, estaba enlosado con un piedras negras muy lustrosas que parecían de azabache, traídas de mu lejanas tierras. En lugar de altar había una capilla de doce pies de hue en cuadro, cubierta de las mismas losas negras, encajadas unas en otras: levantadas en forma de chapitel de cuatro aguas, que era lo más admirabl de toda la obra. Dentro, en un tabernáculo, tenían puesta la imagen de fantasma Wiraqocha” – Peru Camino Inca.

“Era un hombre, agrega, de buena estatura, con una barba larga de» más de un palmo, los vestidos largos y anchos como túnica y sotana, lle­gaban hasta sus pies. Tenía un extraño animal, de figura no conocida, con garras de león atado por el pescuezo a una cadena”. Hoy, mimetizadas con la lava, entre los escombros del templo y las qolqas, viven las trescientas familias de Raqchi, guardianas inmemoriales del santuario. Su árbol genealógico que se inicia 1,200 años A.C. se entronca con los Amarus, príncipes del Inkario y con aventureros del Virreinato. “Cusco Magico en Peru Camino Inca”

Dueños de la región volcánica del Kinsach’ata1, los sampedranos se han adaptado a sus pobres recursos. Su medio de vida es la alfarería qué explotan escasamente, con técnicas antiquísimas. Los hombres de Kachá’ o Kachi, muelen los roquedales negros y los mezclan con arcilla para fabri­car los más extraordinarios cántaros y ollas que se hacen en el Perú. La famosas chombas de San Pedro para guardar la chicha miden de dos a tre metros de altura.

El espíritu alegre de los habitantes de Raqchi equilibra el color gr y mustio de la aldea que tiene por contraste una iglesita blanca de cal canto. Músicos por excelencia, ellos mismos fabrican sus instrumento Sus danzas son risueñas y picarescas. San Pedro es el único lugar del paíi donde las mujeres se disfrazan de limeñas en carnaval, con enormes moños trajes de nylon, zapatos de tacones altos y relucientes carteras de charol. Tampoco hay mejores falsificadores de moneda que los sampedrano’ Sus dotes de imitación los ha puesto a menudo al margen de la ley. Com sus chombas, los “auténticos” soles y medios soles de San Pedro de Kac ‘ tienen un bien ganado renombre.

Allí están también los famosos Cristos brujos, Cristos de misa negr! tallados hace cientos de años por los indios de Raqchi. Imágenes qu nunca fueron bendecidas porque servían para llamar a los espíritus d’ mal y dañar a los blancos. Hasta hoy se usan para atraer a la muerte y sy1 figuras, de españoles crucificados, escalofrían por su terrible y pavoro” significado. “Peru Camino Inca”